No hay mayor sensación. LLega a ser física. Por supuesto que es física. Por el rubor y por las palpitaciones de la emoción:
Va un tipo en su paseo matinal entre los olivos. En esta época suele haber escarcha en la sombra norte, hasta mediodía. Va silbando, muy probablemente, una de Serrat, o de Satie. El eco le contesta la melodía. Por un instante piensa que ya se le fué del todo la cabeza; luego ve sobre una loma a alguien que paseaba como él, dejándose llenar de aire limpio de los olivos. Se dirijen el uno al otro. Hablan de cómo ha ido la cosecha.
Qué inmensa alegría que alguien me muestre que mi voz no se pierde, que hace compañía a otra persona. De los golpes del corazón, me tiemblan las manos.
Un millón de gracias por tus palabras. Por recibir las mías.
2 comentarios:
No hay mayor sensación. LLega a ser física. Por supuesto que es física. Por el rubor y por las palpitaciones de la emoción:
Va un tipo en su paseo matinal entre los olivos. En esta época suele haber escarcha en la sombra norte, hasta mediodía. Va silbando, muy probablemente, una de Serrat, o de Satie. El eco le contesta la melodía. Por un instante piensa que ya se le fué del todo la cabeza; luego ve sobre una loma a alguien que paseaba como él, dejándose llenar de aire limpio de los olivos. Se dirijen el uno al otro. Hablan de cómo ha ido la cosecha.
Qué inmensa alegría que alguien me muestre que mi voz no se pierde, que hace compañía a otra persona. De los golpes del corazón, me tiemblan las manos.
Un millón de gracias por tus palabras. Por recibir las mías.
En la vida de mis blogs, hay un antes y un después de tí, querido Antonio ...
Un millón de besos.
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